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lunes, 20 de junio de 2016
Pimientos rellenos de tortilla de patata
A ver, ¿a quién no le gusta la tortilla de patata? Con la de fronteras que nos ha abierto. La tortilla española, la paella y el jamón ibérico han sido los mejores embajadores de nuestra piel de toro. Leer más»
domingo, 15 de mayo de 2016
Tartaletas de espárragos
Ya están aquí de nuevo los espárragos. Estos marcianos verdes que salen de la tierra como alienígenas no pueden ser más feos. Pero todo lo que tienen de poco agraciados, angelitos, lo tienen de deliciosos.
Dice el dicho: "los de abril para mí, los de mayo para el amo y los de junio, para el burro". Yo me como hasta los del burro, ¡soy una acaparadora! Me encantan, me resultan deliciosos, pero además, son diuréticos, buenos para el riñón, el sistema digestivo, perfectos para dietas (siempre supervisadas por un especialista, claro), o sea, están hechos para mí. Sí es cierto que los de mayo son los más dulces y eso hay que aprovecharlo al máximo.
Mi uso más habitual es a la plancha acompañados con un buen jamón, por lo rápido, sencillo y delicioso, pero con la receta que hoy traigo se pueden comer tanto fríos como calientes, en tartaletas o en porción. Yo esta vez lo he hecho en tartaletas.
Lo más complicado del asunto es el hojaldre, porque el resto está "chupao"así que, si quieres ir a lo fácil, tira por la calle de en medio y compra la masa ya preparada. A mí en cambio, lo que me pone es embadurnarme de harina, así que, vamos a por ello, oye.
Como el espárrago no combina bien con el vino, nos lo tomamos primero y ¡santas pascuas! Yo voy a optar por un verdejo envejecido en barrica, ¿quién se apunta?
Para el hojaldre
220gr de mantequilla
200gr de harina
90gr de agua muy fría
1 pizca de sal
Para el relleno
200gr de espárragos
150gr de queso de cabra
2 huevos
200ml de nata para cocinar
3-4 ajos tiernos
Y dice así...
Si te pone lo de amasar tanto como a mí, tienes dos opciones: a mano o a máquina.
Si es a mano, coloca la mantequilla, cortada en cubos, en el congelador hasta que endurezca.
Tamizamos la harina y la mezclamos con la sal.
Cuando ya esté congelada sacamos la mantequilla y la mezclamos con los dedos junto con la harina y la sal.
Una vez bien mezclada y con un aspecto harinoso, agregamos el agua muy fría.
La masa ya está bien mezclada y homogénea, es entonces cuando hacemos una bola, la cubrimos con papel film y la metemos en la nevera durante, mínimo, una hora.
Si es con THERMOMIX, seguimos su receta.
Colocas la mantequilla en el congelador unas horas hasta que esté totalmente congelada.
Tamizas la harina y la mezclas con la sal.
Cuando ya está la mantequilla, la colocas en el vaso junto al resto de ingredientes y lo mezclas durante 20 segundos, velocidad 6.
Sacamos la masa del vaso, hacemos una bola y cubierta de papel film, la colocamos unos 20 minutos en el frigorífico.
Preparación del hojaldre
Una vez transcurrido el tiempo, sea cual sea su modo de elaboración, sacamos la masa y la extendemos dándole una forma cuadrada.
la doblamos en tres partes y repetimos, así tres veces.
cuando hemos doblado por tercera vez volvemos a meter en el frigorífico otros 20 minutos.
Ponemos a calentar el horno a 200º
Cortamos la parte tierna y crujiente de los espárragos y los troceamos.
Los salteamos con los ajos tiernos y un poquito de sal.
Mientras mezclamos la nata, el queso y los huevos.
Ya ha pasado el tiempo necesario, sacamos la masa, abrimos los dobleces y terminamos de dar su forma definitiva con un grosor, alrededor de medio centímetro.
Extendemos sobre ella los ajos tiernos y los espárragos.
Cubrimos con la mezcla del resto de ingredientes y al horno durante 45 minutos y ¡a comer!
El queso de cabra le da un sabor muy particular que espero que te guste. Si tienes alguna sugerencia para la próxima, me encantará probarla. El próximo año podemos publicar tu receta de espárragos, ¿te apetece?
El queso de cabra le da un sabor muy particular que espero que te guste. Si tienes alguna sugerencia para la próxima, me encantará probarla. El próximo año podemos publicar tu receta de espárragos, ¿te apetece?
domingo, 13 de marzo de 2016
Aceites Aromáticos
Estaba deseando empezar a desarrollar los posts de las AROMÁTICAS y mucho más al unirlo a mi amado aceite de oliva virgen extra (AOVE). Esta combinación nos dará un sinfín de soluciones estupendas en nuestra mesa.
Ahora entenderéis lo que quería decir con infusiones. Vamos a hacer tres tipos de aceites aromáticos a la vez y ya veréis cómo los vais usando cada vez más a menudo.
En Italia es muy habitual terminar prácticamente todos los platos con un chorrito de aove: carnes, pescados, verduras, legumbres, cremas… Todo es rociado con el oro líquido, así que cada vez que cambies de aroma, estarás variando el plato.
Yo, como buen animal de costumbres, suelo hacer siempre los mismos. Pero podéis usar la misma receta para vuestros trucos personales. Me encantará aprender de vosotros.
El aceite de oliva arranca su ebullición a los 80ºC con lo que es difícil conseguir mantenerlo por debajo de esta temperatura sobre el fuego. Mi truco es hacerlo en el horno, os cuento como:
Ingredientes
1.500ml de AOVE
ramillete de romero
ramillete de salvia
ramillete de albahaca
2-3 cabezas de ajo
12 guindillas
Elaboración
Seleccionar tres recipientes para horno con una capacidad superior a 1/2 litro
Introducir las cabezas de ajos partidos por la mitad en el primero
Las guindillas en el segundo
Se colocan los tres recipientes dentro del horno...
Y se dejan allí a 70ºC durante 3 horas
Una vez pasado este tiempo, se dejan enfriar en el horno hasta el día siguiente
Ya fríos los pasamos a las botellas que servirán de aceiteras.
Introduciremos parte de los ingredientes que hemos utilizado
Et voilà!
domingo, 7 de febrero de 2016
Gachas del abuelo
“Nada puede causar mayor placer a los ricos de hoy, que comer como los pobres de antaño” Michel Charasse (Ex ministro de Francia)
Hay gran parte de verdad en ello, pero tampoco se puede generalizar, porque estoy segura de que los pobres de antaño hubieran preferido comer las viandas de los ricos de la época.
Bien es cierto que las cocinas de los hogares humildes se las ingeniaban como podían para dar esa alimentación equilibrada y sabrosa para tanto trabajo físico. Y lo que sí son, sobre todo, es contundentes.
Este es el caso que hoy nos depara. Es una receta de mi abuelo, “El Bigotes”. Conquense de nacimiento y madrileño de adopción al que un padre, que solo llevaba de eso el nombre, lo mando a vivir con las bestias al enviudar y casarse de nuevo.
Este es uno de los primeros platos que aprendió, de la mano de los amigos con los que se escapaba de esa horrible casa, los pastores. Sus ingredientes son todos de larga conservación para poder llevarlos días y días en sus alforjas. Contundente, fácil y delicioso.
Las Gachas del abuelo
El ingrediente principal de las gachas es la harina de almorta. Esta harina ha salvado de la hambruna de la guerra en España en varias ocasiones. Ya Francisco de Goya lo plasmó en sus grabados de los “Desastres de la guerra”, narrando como palió el hambre de muchos madrileños en 1811 y de nuevo durante la guerra civil y la postguerra lo volvió a hacer.
Un exceso de esta legumbre o como único alimento produce “latinismo”, una parálisis de las articulaciones y malformaciones en la columna, por lo que estuvo muy mal vista y prohibida durante varios años, aunque nunca se dejo realmente de vender. Hoy en día su uso es recomendado sin peligro consumiéndolo hasta una vez por semana.
No es una receta apropiada para una primera cita romántica, todo hay que decirlo, más bien para compartir con los amigos en un frío día de invierno ya que una vez las has comido lo que necesitas es una buena siesta, un buen paseo tranquilo para aligerarlo o una grúa para moverte. Bromas aparte, os va a encantar.
A mí me gusta hacerla en las brasas, que le da unos aromas ahumados deliciosos. Pero mi abuelo nos las hizo siempre a gas ¡y sabían a gloria!
Ingredientes para 4 personas:
-200 gr. de harina de almorta
-3 latas de sardinas en aceite de oliva
-100 ml de aceite de oliva
-1/2 cabeza de ajo laminados
-1 cda soperas de pimentón dulce
-1-1/2cdta de sal
-750ml de agua
Preparación:
Comenzaremos poniendo el aceite a calentar y echamos los ajos.
Cuando empiezan a dorarse se agrega el pimentón...
e inmediatamente la harina, para que no se queme y amargue.
Se remueve hasta que la harina se integre bien con todos los sabores. Una vez llegados a este punto se le va incorporando el agua fría hasta crear una textura tipo bechamel de la que salen como pompas volcánicas.
Ese es el momento en el que está en su punto y ya solo queda agregar las sardinas, removiendo con cuidado para que se rompan lo menos posible.
Y... A mojar.
Observaciones:
Esta receta se come con pan, pan de hogaza a ser posible. Si no tenéis, tiraros el rollo y dejadlos con la boca abierta, ya tenéis una de las recetas más fáciles de pan que existe.
Como ya os he comentado, yo personalmente las hago en la chimenea de la cocina, que está hecha con la piedra de un antiguo lagar gallego al que he añadido una parrilla.
Cómo no, muy…RECOUPAGE.
domingo, 17 de enero de 2016
JAMÓN DE PATO
No sé a ti, pero a mí me encanta el jamón de pato. Es un ingrediente relativamente "nuevo" en nuestra cocina, pero que se ha adaptado estupendamente y es un compañero versátil en nuestros platos. Cuando descubrí lo increiblemente fácil que era curarlo en casa, me puse a intentarlo. El resultado fue espectacular.
En internet podéis encontrar un montón de recetas, unos sólo curados con sal, otros con sal y azúcar y con diferentes tiempos de curación. Yo según mis experimentos he ido marcando mis propias medidas y tiempos, aquí os las dejo. Ya iremos introduciéndolo en próximas recetas.
Elaboración
1 magret de pato
300 gr de azúcar
300 gr de sal
mezcla de diferentes pimientas
papel film transparente
un paño de algodón
Elaboración
Empezamos con una pieza de magret de pato.
Revisamos su piel por si quedara algún resto de plumas.
Molemos las pimientas y rebozamos el magret con ellas.
Cubrimos bien toda su superficie con este cóctel.
Mezclamos en un bol la sal y el azúcar.
Elige una fuente y cúbrela con papel film.
Haz una cama con la mezcla de sal y azúcar
y coloca el magret.
Cubre con el resto de la mezcla
y enrolla con el papel film, apretándolo bien.
Coloca la pieza en la nevera con peso encima durante 20 horas
Tras el transcurso de este tiempo, limpia con un paño los restos de sal.
Lo guardamos de nuevo en la nevera y lo dejamos curar durante 21 días.
Una vez pasados estos días está listo para comer.
¿Ves qué sencillo? Ahora sólo tendrás que cortarlo al bies, es decir, en lonchas en diagonal, ya que habrá reducido mucho su grosor. Ahora mételo en tu boca y saborea, ya me contarás.
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